Realmente no podemos dar dos pasos seguidos. Después de la maravillosa donación del Gobierno de 20 mil pesos, que prácticamente erradica la pobreza de raíz, nos encontramos con una situación inaceptable, algo insólito e inédito dentro de los parámetros de las acciones políticas en nuestro país: el hospital fantasma de Curepto. Sinceramente no hay justificación alguna para romper con la tradicional y sagrada historia que nos libra de todo escenario engorroso, engañoso y ambiguo que en esta ocasión nos afecta. Chile, un país donde el empresario tiene bien rayada la cancha, donde el Partido
Socialista que con tanta pasión por el socialismo se olvida que aún sigue sustentando un sistema político neoliberal, una nación que posee una derecha junto a los valores e intereses populares, un país donde la mayoría de las veces no hay quórum en el congreso porque los diputados y senadores se encuentran en terreno resolviendo los problemas de sus distritos, y claro, cuando se trata de una Acusación Constitucional todos llegan porque consideran inadmisible que el mercado marque las condiciones de nuestra educación. En un país con estas intachables características no podemos darnos el lujo de hacer las cosas a tontas y a locas, de inaugurar por inaugurar.
Cuando las instalaciones del nuevo hospital se abrieron “normalmente” el 29 de febrero de este año, todo
iba virtualmente bien, hasta que se descubrió la ausencia de camas y lo más importante: el centro médico estaba cerrado para el público. Después, en la semana salen a luz unos mails donde se autoriza la inauguración, teniendo conocimiento de las deficiencias que poseía la construcción, un caso lleno de tópicos ambiguos y curvas contradictorias.
Por favor ruego que las instituciones funcionen (aunque suene muy cliché), que asuman las culpas los irresponsables, pues hay que empezar a cortar cabezas. El director del servicio de salud de la región de Maule, Gerardo Herrera, y el intendente Alexis Sepúlveda afortunadamente ya se fueron, quiera dios que siga el subsecretario de Redes Asistenciales, Ricardo Fábrega, y suplico al cielo por otra Acusación Constitucional para
la ministra de Salud María Soledad Barrías, no podemos tolerar este tipo de artimañas, paradojas y ambigüedades.
Es que no me gusta cuando hacemos las cosas a medias, va en contra de nuestra historia, y debemos respetarla siendo rectos y estrictos, tal como manda nuestra ultra democrática Constitución, creada en dictadura (suena un poco absurdo)… ¿Será que nuestra democrática constitución es antidemocrática?...
¡Acusación Constitucional contra nuestra constitución! (sí, realmente suena ambiguo).
Por Herman Villagrán Valero












