domingo, 11 de mayo de 2008

El volcán que salvó a la Concertación

Antes de la lamentable erupción del volcán Chaitén, el gobierno estaba en su peor momento: Bachelet venía de ser humillada en el hospital Curepto, la nueva LGE (Ley general de educación) fue ampliamente rechazada por los estudiantes, los mineros radicalizaban sus protestas, el sector de salud ejercía presión, las movilizaciones estudiantiles crecían a ritmo veloz y Sebastián Piñera subía en las encuestas. En definitiva, nada podía empeorar para la Concertación.

Sin embargo, cuando se pensaba que el gobierno ya no podía hundirse más y que los medios de comunicación obligadamente tendrían que empezar a mostrar las noticias que iban en desmedro del oficialismo, la naturaleza les tendió una mano haciendo que el volcán de Chaitén eructe (literalmente) sobre gran parte de la zona sur de nuestro país. El humo con sus tóxicas cenizas fue el mejor salvavidas que el gobierno pudo recibir: Bachelet actuó rápido y eficientemente, haciendo olvidar sus tardías intervenciones en otras catástrofes, Argentina mandó ayuda afianzando el escenario internacional, desde la misma derecha fue aplaudida la acción de la presidenta y, lo más importante, TODOS los noticieros y diarios ocuparon un 99% de sus espacios a cubrir esta noticia desde la mayor cantidad de aristas posibles. No fue extraño ver reportajes de todo, pero todo, lo relacionado con la crisis, y tampoco fue raro como esta gran nube tapó sutilmente los otros hechos noticiosos como los cuestionamientos a la educación de mercado que impera en Chile.

Si en el pasado era el Chupacabras quien ayudaba a tapar los verdaderos temas importantes, hoy ha sido el ya famoso volcán del extremo sur chileno. Obviamente el morbo con el que fue tratada la noticia merece también un artículo a parte, pues abusaron de hasta la última lágrima de los chaiteninos, aplicando sensacionalistas zoom a sus caras luego de preguntar emotivamente cosas de respuestas obvias: “¿Es cierto que le da pena perder su casa, su ciudad natal y en definitiva ver como todos sufren?, ¿le da pena cierto? ¿cierto que sufre?

Hace tiempo que no se veían tan unidos a los medios (casi todos de derecha) y al gobierno (¿de izquierda?), mostrando que para tapar los problemas de la sociedad y defender a los poderes empresariales, entre estos dos poderes hay una férrea unión y que en los temas de fondo tanto derecha como “izquierda” de la Concertación están en la misma sintonía.

En definitiva, mientras el volcán humee como loco, la Concertación puede estar tranquila de que los canales de televisión y diarios no ocuparán parte de su selecto espacio noticioso para hablar de por qué los estudiantes están radicalizando sus protestas y dar un debate de la unión que tienen todas las manifestaciones a nivel nacional, que tienen un denominador común: descontento masivo a este inhumano sistema de mercado que ya mató todos los derechos humanos.
Lamentablemente, con o sin volcán es difícil que estos medios que responden a intereses de derecha económica puedan dar estos debates, pero ahí está la gracia de las manifestaciones, pues se puede obligar a los medios a que pongan en su palestra estos temas, a la fuerza.

Por ahora nos queda esperar que el volcán se calme, que los chaiteninos puedan volver a la normalidad y que los medios dejen de lado este "casa bobos" que cada vez es menos sutil en su afán de tapar las verdades.

Por José Morgado

domingo, 4 de mayo de 2008

Edición nº 6 (estamos en alza de ediciones)


Las alzas nos alzan

Lo quieran o no, el descontento social se percibe en el aire, la pasividad que practicamos se está viendo interrumpida de forma innegable porque cometen un error fatal: Atentan contra nuestros bolsillos y ni el milagroso bono de 20 lucas nos salva.

Las alzas son pan de cada día (el pan también está en alza), y los créditos ya no disfrazan tan efectivamente los altos precios, porque se manifiestan en productos tan frecuentes como el limón, el aceite y el arroz, pero para los numerólogos del “piensa positivo” todo es distinto, pues siempre pronostican un esplendoroso futuro económico, con un cobre que deja excedentes multimillonarios. Mientras tanto se entrega un subsidio para los combustibles, pero no para la alimentación, y nosotros seguimos esperando el maravilloso futuro. Después de todo, no hace falta tener un doctorado en desarrollo financiero ni ser un Velasco para darnos cuenta que estas versiones no concuerdan con lo que vivimos a diario.

El descontento se nota, 15 mil personas marcharon el 22 de abril en Santiago en repudio a la prohibición de píldora del día después, los subcontratistas se movilizan ante el incumplimiento de la negociación del año pasado, funcionarios médicos reclaman por las malas condiciones laborales, los estudiantes rechazan la Ley General de Enseñanza o La Gran Estafa como muchos la llaman, porque no toleran que un derecho tan fundamental como la educación sea un negocio más.

Pero parece que a la televisión no le importa mucho, porque todos analizaron con indiferencia las 25 mil personas que se reunieron para conmemorar otro día del trabajador, todo se reduce a cifras de detenidos y aislados focos de violencia que se presentan entre manifestantes y carabineros, y lo más probable es que la naturaleza votó por la concertación, porque justo en este momento el volcán Chaitén aparece con su fumarola y nos tiene media hora pegados en los noticiarios.

“Divide y reinarás” decía Nicolás Maquiavelo, y cuanta razón tenía. Las palabras de este maquiavélico pensador político son muy acertadas para darnos cuenta que todas estas movilizaciones tienen un tópico común, la crisis de un país que no se está conformando con el chorreo, quiere hacer valer sus derechos, y de alguna forma está rompiendo el mito del chileno pasivo, que no se moviliza, por eso es preciso entender la solidaridad en las luchas y también arriesgarse a utilizar formatos de movilización distintos, más llamativos que no estén tan desgastadas como la mayoría de los que vemos.

Es por eso que para esta edición (y ojalá se mantenga en el tiempo) nos dejamos crecer los bigotes y las panzas para decir que el mito del chileno pasivo es FALSO.


Por Herman Villagrán Valero

domingo, 27 de abril de 2008

¡¡¡Edición número 5!!!


La educación y nuestra memoria frágil

Dentro del gran alzheimer que tenemos los chilenos, uno de los más importantes es olvidar que la educación es un derecho. El hecho de que se paguen cerca de 200 mil pesos mensuales en las universidades ESTATALES, el que los estudiantes de universidades privadas tengan que reclamar al Sernac cuando son estafados o que muchos de quienes promueven este modelo de educación-negocio estudiaron gratis en las universidades que en el pasado eran realmente públicas (gratis), es algo que no se habla muy a menudo.

Aprovechando la crisis que generó el alza del pasaje escolar en regiones, es necesario analizar un poco más a fondo la educación y las cosas que nos cagan más que las subidas de precio de Reinaldo Sánchez.

Para entender la gran cagada en la que estamos sumidos educacionalmente debemos remontarnos a la dictadura (oh, que novedad). En los años de la Unidad Popular, los estudiantes universitarios eran alrededor de 100 mil, cifra que contrasta abruptamente con los cerca de 700 mil estudiantes de hoy en día, y la educación pública era buena, de hecho se habla de que Chile iba en la vanguardia de Latinoamérica. Muchos podrían ver este aumento como positivo, sin embargo demuestra lo poco preparado que te deja el colegio (se hace obligatorio entrar a la U) y lo rentable que se ha hecho la educación superior. Cuento corto, llegó la dictadura y los civiles privatizadores hicieron su pega vendiendo todo y separando la U de Chile para quitarle poder y segmentarla. A todo esto se sumó que legalmente dejaron todo listo para poder crear nuevas casas de estudio privadas.

Haciendo este pequeño preámbulo podemos ver que el hecho de pagar el doble del sueldo mínimo en mensualidad no es algo normal, en este mismo país, no hace tantos años, la educación pública era gratis y buena. En antaño, nadie hubiera podido presagiar, ni Yolanda Sultana, que alumnos universitarios hayan tenido que reclamar al Sernac por una estafa en la educación. Está bien, son universidades privadas, pero ¿acaso eso pierde el norte educativo? Ahora los alumnos pasaron a ser clientes, y lo peor es que constantemente leemos eso y a nadie parece complicarle la existencia, da la sensación que siempre fue así o que todos los países son iguales. Lamentablemente para nosotros (felizmente para países más desarrollados), Chile es uno de los pocos países que tiene la educación pública pagada (y cara).

También es bueno cuestionarnos el por qué de la reacción ante el alza del precio del pasaje y no ante los ALTÍSIMOS aranceles que debemos pagar mes a mes. Sin lugar a dudas aquí los créditos tienen cagados y viviendo en una burbuja tanto a los trabajadores como a los estudiantes, mensualmente muchos compañeros pagan sólo porcentajes del monto por el crédito, pero olvidan que en este país nada es gratis y al salir hay q pagar todo...todo lo que según la constitución es un derecho.

En Chile los derechos se pagan: tienes derecho a vivir, pero si no pagas el agua te la cortan y mueres deshidratado, uno tiene derecho a educarse, pero por módicas cuotas mensuales.

Extraño país, extraño modelo, pero por sobretodo, extraño sistema de educación “superior”.

Por José Morgado