
En vísperas del famoso bicentenario y de las promesas que hablan de un país con estándares europeos hacia el 2010 debería hacerse un raiting diferente al de “Los grandes chilenos de nuestra historia”, que dicho sea de paso ponen a Allende, figura con la cual se vanaglorian los mismos chantas que le dieron la espalda y que no siguen ni el 1% del ideal del ex Presidente socialista.
Iniciativas tan inteligentes como el concurso “Cráter Urbano” podría llevarse a tópicos más elevados, ya que la historia nos dice que para que se tape un hoyo, es necesario mostrar ese hoyo por los medios de comunicación y remecer el escritorio de quienes están en el poder.
Para tener una visión más clara del futuro que se viene, echemos una mirada al presente (o pasado, como verá son casi sinónimos) con nuestro propio raiting de sucesos actuales que nos hacen oler la naftalina de los 70’ y 80’:
D&S, empresa dueña de los supermercados Lider (entre otras cosas) tiene como jefe de seguridad a un ex CNI, Sergio Díaz López, el cual a pesar de su prontuario de violaciones a los derechos humanos y la muerte de un militante del PC en 1975, aplica los procedimientos en seguridad de tiempos dictatoriales a esta cadena de megamercados que cada día se parece más a Walmart. El ex agente se preocupa además de la seguridad personal de la familia dueña del holding de supermercados más grande de Chile.
Tampoco vivimos en una época liberal respecto a la sexualidad, las farmacias siguen siendo intervenidas por manos conservadoras Opus Deistas o Legionaristas obstruyendo la venta de la pastilla del día después. Y ni hablar de la campaña del condón, que un niño de siete años la encuentra ab
surda y retrógrada.
La democracia actual creo que cae por el propio peso de sus miserables acciones, pero no está demás hablar de la política de ocultismo en el “gobierno ciudadano”, ocultismo que se ve reflejado en el plan de esconder las noticias positivas en economía para que así el pueblo no piense que el país tiene dinero. Sí, leyó bien, se ocultaran las alzas positivas, del cobre por ejemplo, para de esta forma no generar molestia en la ciudadanía que vería mucho dinero y pocas acciones. El político a cargo de esta macabra maniobra es Juan Carvajal, director de la secretaría de comunicaciones.
Estos tres casos que guardan relación con el país retrógrado y con hedor a dictadura que vivimos, contrastan con las visiones alentadoras de las autoridades. Son tres casos entre muchos más, de hecho la constitución sería todo un capítulo aparte que reflejaría de mejor manera cómo aún hoy, a fines del 2007, existen políticas represoras de seguridad a cargo de ex CNIs y políticas de ocultismo barato y burdo por parte de este gobierno, o mejor dicho esta coalición que cada día que pasa decepciona más.
Lamentablemente mostrar estos temas con altura de mira en los medios masivos es más difícil que encontrar programas culturales en la mañana. La única manera de mostrar el olor a mierda, de esa mierda antigua que olía a represión, es tomar los datos que se utilizan para increparse entre medios conservadores y oficialistas, unirlos, interpretarlos y cagarlos con las propias herramientas que nos dan. Sigo convencido de que la única manera de atacar al sistema es ocupando lo que el mismo nos da, y lo que nos da es una visión fraccionada de este presente/pasado que apesta, sólo basta unir, aplicar sentido común y análisis… y vuolá.
Iniciativas tan inteligentes como el concurso “Cráter Urbano” podría llevarse a tópicos más elevados, ya que la historia nos dice que para que se tape un hoyo, es necesario mostrar ese hoyo por los medios de comunicación y remecer el escritorio de quienes están en el poder.
Para tener una visión más clara del futuro que se viene, echemos una mirada al presente (o pasado, como verá son casi sinónimos) con nuestro propio raiting de sucesos actuales que nos hacen oler la naftalina de los 70’ y 80’:
D&S, empresa dueña de los supermercados Lider (entre otras cosas) tiene como jefe de seguridad a un ex CNI, Sergio Díaz López, el cual a pesar de su prontuario de violaciones a los derechos humanos y la muerte de un militante del PC en 1975, aplica los procedimientos en seguridad de tiempos dictatoriales a esta cadena de megamercados que cada día se parece más a Walmart. El ex agente se preocupa además de la seguridad personal de la familia dueña del holding de supermercados más grande de Chile.
Tampoco vivimos en una época liberal respecto a la sexualidad, las farmacias siguen siendo intervenidas por manos conservadoras Opus Deistas o Legionaristas obstruyendo la venta de la pastilla del día después. Y ni hablar de la campaña del condón, que un niño de siete años la encuentra ab

La democracia actual creo que cae por el propio peso de sus miserables acciones, pero no está demás hablar de la política de ocultismo en el “gobierno ciudadano”, ocultismo que se ve reflejado en el plan de esconder las noticias positivas en economía para que así el pueblo no piense que el país tiene dinero. Sí, leyó bien, se ocultaran las alzas positivas, del cobre por ejemplo, para de esta forma no generar molestia en la ciudadanía que vería mucho dinero y pocas acciones. El político a cargo de esta macabra maniobra es Juan Carvajal, director de la secretaría de comunicaciones.
Estos tres casos que guardan relación con el país retrógrado y con hedor a dictadura que vivimos, contrastan con las visiones alentadoras de las autoridades. Son tres casos entre muchos más, de hecho la constitución sería todo un capítulo aparte que reflejaría de mejor manera cómo aún hoy, a fines del 2007, existen políticas represoras de seguridad a cargo de ex CNIs y políticas de ocultismo barato y burdo por parte de este gobierno, o mejor dicho esta coalición que cada día que pasa decepciona más.

Lamentablemente mostrar estos temas con altura de mira en los medios masivos es más difícil que encontrar programas culturales en la mañana. La única manera de mostrar el olor a mierda, de esa mierda antigua que olía a represión, es tomar los datos que se utilizan para increparse entre medios conservadores y oficialistas, unirlos, interpretarlos y cagarlos con las propias herramientas que nos dan. Sigo convencido de que la única manera de atacar al sistema es ocupando lo que el mismo nos da, y lo que nos da es una visión fraccionada de este presente/pasado que apesta, sólo basta unir, aplicar sentido común y análisis… y vuolá.
Por José Morgado